100 años de Stolk Brothers

Unas oficinas recién estrenadas, invernaderos llenos de hermosos anturios y una cálida bienvenida: nada más entrar en Stolk Brothers se respiran las generaciones de trabajo artesano al servicio de esta empresa que celebra su centenario: un hito importante, y el momento ideal para conocerla mejor. Tomamos un café y charlamos con David y Pieter Stolk sobre la historia, la evolución y la visión de futuro de la empresa.

David (izquierda) y Pieter (derecha) con la variedad de Anthurium Livium® Red.
David (izquierda) y Pieter (derecha) con la variedad de Anthurium Livium® Red.

¿Os cuesta creerlo?

Pieter: «Yo soy el mayor de los dos. Estudié Historia en Leiden, algo que todavía me interesa mucho. Te enseña a ver el mundo con otros ojos. Empecé a trabajar aquí en 2012; la verdad es que fue casi sin darme cuenta. Necesitaba trabajo, así que entré en la empresa. Me formé como gestor de cultivos y ahora me ocupo de la producción y la energía».

David: «De niño ya soñaba con ser agricultor. El sector agrario me fascinaba. Estudié en el instituto empresarial IVA de Driebergen, donde hice una formación centrada en el emprendimiento que presta especial atención al sector automovilístico. Cuando terminé, alguien dejó la empresa de mi padre y yo asumí su función en el departamento de ventas. Esto fue en 2006. Yo ya había trabajado mucho aquí mientras estudiaba, así que conocía bien la empresa. Ambos hemos pasado por todas las facetas del negocio y conocemos todos los pasos de la producción».

¿Cuál es la historia de Stolk Brothers?

Pieter: «Nuestro bisabuelo empezó a cultivar lechugas en 1925, y más tarde añadió pepinos. Nuestro abuelo construyó el primer invernadero y pasó a dedicarse a los tomates. Después, nuestro tío Pieter y nuestro padre, Kees, tomaron el relevo y empezaron con las plantas en maceta. La empresa ha pasado de las hortalizas al cultivo de plantas ornamentales, con una preferencia clara por las plantas verdes y en última instancia, los anturios. Esta transición se inició en 1989 y enseguida ganamos un premio por el anturio más bonito. Nuestro primero pedido a Anthura fue en 1993». 

David: «Otro momento importante de nuestra historia fue en 1992, cuando empezamos a utilizar pesticidas orgánicos, algo que no era nada habitual por aquel entonces. El desencadenante fue un motivo personal: nuestro padre padecía un eccema grave que se agravaba después del uso de productos químicos. Eso nos dio que pensar. Nos dimos cuenta de lo perjudiciales que podían ser esas sustancias». 

Pieter: «Es importante ser consciente de que el control biológico de plagas no siempre es el camino más fácil; esa fase final suele ser la más complicada. En nuestro sector no se acepta que las plantas presenten ningún daño, así que hay mucha presión para conseguir productos perfectos. Pero justamente por eso estamos orgullosos de haber dado ese paso tan pronto. Además, ha contribuido a la sostenibilidad de nuestros procesos y encaja con nuestra responsabilidad como empresa familiar».

David: «Actualmente el control biológico forma parte de nuestros procesos. Y es mucho más que una simple técnica: es una filosofía. Implicamos a nuestros empleados en esos procesos, nos aseguramos de que lo que queremos hacer sea factible, y no paramos de buscar maneras de mejorar».

¿Podéis contarnos algo sobre las últimas novedades?

David: «Hace unos años se nos presentó la oportunidad de incorporar el invernadero de un vecino. Fue el momento de expandirnos. Pusimos suelo de hormigón y convertimos la parte delantera en un espacio de cultivo en mesas para las macetas más pequeñas. Ahora lo tenemos todo en un mismo sitio, con lo que ganamos en organización y eficacia».

Pieter: «Siempre crecemos paso a paso, de manera orgánica. Eso encaja con nuestra visión. Al centrarnos en la sostenibilidad y la calidad, mantenemos el atractivo para los clientes, y eso nos ha ayudado a crecer de manera gradual.»

¿Qué producís actualmente?

David: «Solo trabajamos con variedades de Anthura, e intentamos diferenciarnos en el mercado. Aparte de los colores básicos, como rojo, blanco y rosa, cultivamos variantes más exclusivas, como Livium®, lo cual nos permite ofrecer una gama amplia y distintiva a nuestros clientes».

Pieter: «Buscamos en todo momento la mejor calidad y ofrecer un concepto completo; por eso desde hace años vendemos macetas de cerámica a juego con nuestras plantas. La demanda de productos listos para usar es cada vez mayor; los clientes quieren comodidad, y nos gusta ofrecérsela».

Invernadero de Stolk Brothers, lleno de hermosas variedades de Anthurium.
Invernadero de Stolk Brothers, lleno de hermosas variedades de Anthurium.

¿Qué es lo que más os gusta de vuestro trabajo?

David: «Lo que más me satisface es poder convertir nuestras ideas en realidad. Pieter y yo tenemos la misma visión, y así se trabaja muy bien. Y cuando veo nuestras plantas en tiendas o en casa de alguien, me siento orgulloso. Es muy especial ver cómo algo que crece aquí encuentra su sitio en la vida cotidiana de otras personas».

Pieter: «A mí, lo que me hace más feliz es optimizar procesos. Trabajamos con muchas variedades y tamaños de maceta diferentes, y me encanta conseguir que todas las piezas del rompecabezas encajen. Usar sistemas biológicos de control de plagas también me anima, sobre todo cuando funciona bien. Además, implicamos activamente a nuestro equipo en cualquier cambio que introducimos, lo cual garantiza el compromiso y el buen ambiente en el trabajo».

¿De qué os sentís más orgullosos?

David: «De nuestra colaboración. Cada uno tiene su carácter, pero nos complementamos bien. A veces chocamos, claro, pero siempre desde el respeto. Sabemos cuáles son nuestros puntos fuertes y nos reforzamos el uno al otro. Por eso funcionamos tan bien como equipo».

Pieter: «Además, ese espíritu familiar se refleja en todo lo que hacemos: en cómo tratamos a personas, productos y materiales. Tenemos una organización muy horizontal en la que todo el mundo tiene voz y valor. Por eso, si algo sale mal estamos abiertos a recibir opiniones y comentarios, y cuando hace falta, sabemos aceptar nuestra culpa».

La variedad Livium® Red, de la serie Livium.
La variedad Livium® Red, de la serie Livium.

¿Cómo veis el futuro?

David: «Queremos mantener la relevancia desarrollando e innovando continuamente. Lo hacemos paso a paso, sin perder de vista la calidad ni qué es lo importante para nuestros clientes. Invertimos en una gama de productos que no solo son bonitos, sino también prácticos y lo más sostenibles posible. Cada vez hay más demanda de productos duraderos y prácticos, y hacemos lo que podemos para responder a ella con productos cuidados».

Pieter: «Innovar nos ayuda a conseguirlo. Por ejemplo, estamos trabajando en proyectos con drones que fotografían y hacen un seguimiento de las plantas, lo cual nos permite adaptarnos todavía mejor a sus necesidades. También colaboramos con Anthura para desarrollar variedades más resistentes a enfermedades y plagas. No es fácil, pero nos brinda la oportunidad de mejorar la sostenibilidad del cultivo y conseguir que el trabajo sea más agradable para nuestro personal».

David: «La cooperación con Anthura es muy importante en este sentido. A lo largo de los años hemos construido una relación abierta y respetuosa, y podemos compartir nuestras ideas y preocupaciones. De hecho, la comunicación con las distintas personas de contacto siempre ha sido agradable y constructiva. Es agradable ver que entre todos podemos construir una gama de productos preparada para el futuro».

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