En conversación con Rory McCarthy
Les presento a Rory McCarthy, un pasante entusiasta y apasionado.

¿Puedes presentarte?
Por supuesto. Me llamo Rory, tengo 24 años y vivo en Delft. Llevo casi seis meses haciendo prácticas en Anthura, en el departamento de Aplicaciones Moleculares. Antes estudié Ciencias de las Plantas en la Universidad de Wageningen y actualmente estoy terminando mi máster en Biotecnología de Plantas.
Mi interés por las plantas comenzó desde muy joven. Pasaba mucho tiempo experimentando en el jardín de casa, por ejemplo cruzando plantas carnívoras. Por eso estudiar Ciencias de las Plantas fue el paso más lógico y no sorprendió a nadie. Como viajar todos los días desde mi ciudad natal Sittard no era práctico, me mudé a Wageningen y ahora vivo temporalmente en Delft debido a la distancia con Anthura.
Además de mis estudios siempre he sido un apasionado del remo y del patinaje de velocidad. También pasé medio año estudiando en Estados Unidos y medio año en Japón, experiencias que sin duda están entre los mejores recuerdos de mi vida como estudiante.
¿Cuál es exactamente tu función en Anthura?
Durante mis prácticas de seis meses en Aplicaciones Moleculares, investigo la interacción entre Phalaenopsis y distintas especies de Fusarium. Este hongo causa daños importantes en las plantas, y mi objetivo es aportar más conocimiento sobre cómo avanza la infección y cómo podría prevenirse.
Estudio lo que ocurre dentro de la planta a nivel genético desde el momento en que se infecta. Comprender estas respuestas internas nos permite buscar soluciones de forma más precisa. Aportar algo, por pequeño que sea, a un problema de tanto impacto resulta muy gratificante.
El trabajo de investigación es complejo porque intervienen muchos factores. No se puede abarcar todo, así que a veces hay que dejar ciertos aspectos fuera para poder llegar a conclusiones útiles. Encontrar ese equilibrio no siempre es sencillo: ¿cómo avanzar con los resultados?, ¿qué decisiones tomar? Además, trabajamos con plantas, y las plantas necesitan tiempo. No es posible empezar de cero cada vez, por lo que planificar bien cada fase y pensar a largo plazo es esencial.
¿Cómo está siendo tu experiencia como becario en Anthura?
El ambiente en Anthura es muy abierto y colaborativo. Al principio tuve que orientarme un poco, algo normal en una empresa tan grande. Pero si eres abierto y haces preguntas, la gente siempre está dispuesta a ayudarte. Nunca me quedé mucho tiempo con dudas o problemas sin resolver, y eso hace que trabajar aquí sea realmente agradable.
También ayudan mucho los descansos durante el día. Un pequeño rato de conversación en la pausa del café marca la diferencia. Gracias a eso me sentí cómodo muy rápido, y eso te permite trabajar mejor.
¿Qué consejo darías a futuros becarios?
Si tienes preguntas, hazlas en el momento. De lo contrario, puedes perder información valiosa. Ten claros tus objetivos y trabaja paso a paso para alcanzarlos. Adoptar una actitud abierta facilita conocer gente y saber rápidamente a quién acudir cuando necesitas algo. Así todo avanza con más fluidez y evitas la sensación de estancamiento.
¿Tienes algún momento destacado?
Para mí, los momentos más especiales son cuando un experimento se completa por completo. Sueles trabajar semanas o incluso meses en una sola línea de investigación, así que cuando todos los resultados finalmente encajan, se siente como una verdadera recompensa. Te da una sensación clara de cierre y muestra el camino recorrido. Es algo que siempre disfruto mucho.
