Defectos de las flores
Un cultivo de Anthurium con un crecimiento vigoroso y equilibrado suele reflejar unas condiciones de cultivo adecuadas. Sin embargo, pequeñas desviaciones en factores como el clima, la intensidad luminosa o el manejo del riego pueden afectar al desarrollo de la planta y manifestarse en la calidad de las flores. En este apartado describimos las alteraciones florales más comunes en Anthurium y compartimos recomendaciones prácticas para reducir su incidencia y mantener una calidad óptima del cultivo.

Alteraciones florales
En la fase adulta, el Anthurium ya ha formado varias yemas florales en el punto de crecimiento. Con frecuencia, al menos tres botones florales están ya preparados para desarrollarse, lo que significa que la planta dispone de aproximadamente seis meses de producción potencial.
Estas jóvenes yemas florales son sensibles a los desequilibrios entre la temperatura media diaria y la cantidad de luz recibida. Cuando la temperatura media de 24 horas supera los 25 °C durante varias semanas y coincide con un período de baja intensidad lumínica, puede producirse una alteración en el desarrollo. Aunque el efecto no sea visible de inmediato, esta perturbación puede manifestarse meses más tarde en forma de deformaciones o anomalías en las flores y los espádices.
Para obtener más información sobre este fenómeno, consulte el artículo sobre el efecto de una temperatura media diaria elevada en la formación floral del Anthurium.

Flores flácidas
Las flores flácidas en Anthurium se observan principalmente en Europa durante los meses de marzo y abril. Su aspecto es muy similar al de las flores cortadas que se marchitan por falta de agua: la espata pierde firmeza, se vuelve lacia y desaparece su brillo característico. Existe una marcada sensibilidad varietal a este fenómeno, y los cultivos jóvenes son considerablemente más susceptibles que los cultivos maduros. Además, una velocidad de cultivo demasiado elevada puede incrementar la incidencia del problema.
Medidas para prevenir las flores flácidas:
- Evitar una velocidad de cultivo excesivamente alta.
- Cosechar las flores únicamente cuando hayan alcanzado su grado máximo de madurez.
- Mantener las flores cortadas durante 24 horas dentro del invernadero, en condiciones de alta humedad relativa, antes de proceder a su embalaje.
- Entre 12 y 24 horas después del corte, recortar nuevamente un pequeño tramo del tallo.

Botones florales hinchados
La aparición de botones florales hinchados se observa principalmente en cultivos jóvenes, durante los primeros seis meses después del trasplante, especialmente bajo condiciones de cultivo acelerado. Estas plantas suelen presentar una guttación muy intensa durante las horas de la mañana.
Para reducir el riesgo de este problema, se recomienda disminuir la humedad relativa objetivo entre un 5 % y un 10 % y mantener una temperatura ligeramente más baja. Además, es importante evitar que la humedad relativa aumente excesivamente durante la noche, manteniéndola por debajo del 90 %.

Verrugas o pequeñas protuberancias volcánicas en las espatas
En la aparición de este problema influye la sensibilidad varietal. Además, se sospecha que una temperatura demasiado baja de la espata también desempeña un papel importante. Para reducir el riesgo, es fundamental evitar que la temperatura de la flor descienda en exceso, prestando especial atención a una correcta gestión de la apertura de las pantallas térmicas por la mañana.

Flores u hojas atrapadas en la vaina
Tanto las flores como las hojas pueden quedar atrapadas dentro de la vaina durante su desarrollo. Como consecuencia, pueden deformarse, sufrir daños o incluso romperse. Este problema suele estar asociado a uno o varios de los siguientes factores:
- Humedad relativa baja en el invernadero (HR < 70 % / déficit de vapor > 9,0).
- Humedad relativa nocturna demasiado baja, una situación que durante el invierno suele estar relacionada con temperaturas elevadas de la calefacción inferior.
- Un microclima desfavorable provocado por una estructura de cultivo demasiado abierta (insuficiente masa foliar o pocas plantas por m²) y/o por una capa superficial del sustrato excesivamente seca.
- Un sistema radicular poco desarrollado o en malas condiciones.
- Una conductividad eléctrica elevada en el sustrato (CE > 3,0).
Durante el invierno, las vainas tienden a endurecerse y volverse más rígidas. Cuando la velocidad de crecimiento aumenta en primavera, este fenómeno puede hacerse más evidente. En estas condiciones, el botón floral o la hoja quedan retenidos por la rigidez de la vaina, dificultando su salida normal y comprometiendo su correcto desarrollo.


Corchado
El corchado aparece cuando el agua de riego con fertilizantes entra en contacto con los botones florales jóvenes. A medida que esta agua se evapora en el interior del botón, la conductividad eléctrica (CE) aumenta considerablemente, al igual que la presión osmótica. Como consecuencia, los tejidos jóvenes del botón floral resultan dañados y, una vez desarrollada la flor, se hacen visibles zonas de tejido corchoso.
Este problema puede producirse tanto en el cultivo en maceta cuando se riega desde arriba, como en la flor cortada cuando se utiliza la línea de aspersión superior. Por ello, al comenzar un cultivo de Anthurium para flor cortada, se recomienda evitar el suministro de solución nutritiva mediante la línea de lluvia durante los primeros meses. Una vez que los botones florales se encuentran a mayor altura dentro del cultivo, el riesgo disminuye porque el agua ya no entra en contacto directo con ellos. Durante este periodo, la fertilización debe aplicarse a través del sistema de goteo.
Si únicamente se dispone de un sistema de riego por aspersión, puede reducirse el riesgo aplicando el agua a menor presión. Regar por la tarde también ayuda a minimizar el problema, ya que los botones se secan de forma más gradual.
En el cultivo en maceta, cuando se realiza riego por encima del cultivo, puede efectuarse un lavado posterior con agua limpia y un agente humectante adecuado y/o sulfato de magnesio. Además, se recomienda regar lo más temprano posible por la mañana para que los botones estén parcialmente secos antes de que el sol acelere el proceso de secado.

Espatas adheridas
Cuando la espata crece más lentamente que el espádice, este puede llegar a retenerla parcialmente, haciendo que quede adherida durante su desarrollo. Una humedad relativa baja favorece claramente la aparición de este problema.
En muchos casos, la espata termina separándose de forma natural, pero suele perder parte de su calidad estética, afectando negativamente a la presentación final de la flor.

Espádices marrones
La aparición de espádices marrones suele producirse de forma repentina en variedades sensibles cuando coinciden temperaturas elevadas y una humedad ambiental muy alta. Una situación típica se da durante los cálidos días de verano, cuando al final de la jornada se producen tormentas y es necesario cerrar las ventanas del invernadero. La combinación de calor y humedad crea entonces las condiciones ideales para el desarrollo de este problema.
Para reducir el riesgo, se recomienda cosechar las flores en un estado de madurez ligeramente menos avanzado en las variedades más sensibles durante este tipo de jornadas. Las flores maduras son considerablemente más propensas a desarrollar espádices marrones. Asimismo, es importante volver a abrir las ventanas tan pronto como las condiciones meteorológicas lo permitan para restablecer un clima más equilibrado dentro del invernadero.

Forma de copa
Cuando el crecimiento es rápido, especialmente debido a una maduración acelerada del espádice, puede ocurrir que la espata no disponga del tiempo suficiente para desarrollarse completamente. Este fenómeno depende en gran medida de la variedad y se observa principalmente durante las condiciones estivales.
Para reducir el riesgo de aparición de esta alteración, es importante evitar temperaturas elevadas en la espata, generalmente provocadas por una radiación excesiva.




